Navidad 2014, celebramos el cumpleaños , el nacimiento de
Jesús el hijo de María.
Carlos de Foucauld y Francisco de Asís, quieren contemplar con sus propios
ojos en la invalidez de ese niño
reclinado en un pesebre, colocado entre un buey y una mula, cómo Dios nacíó
humilde, pobre, y pedían a los hombres y mujeres que siguiéramos su ejemplo y
sus huellas.
Por eso Francisco de Asís celebró en
Greccio ( en el año 1223) la Eucaristía de esa noche del día de Navidad, sobre
un pesebre en medio del campo con las gentes del lugar que portaban flores,
ramas, luces, una fiesta grande. Un belén viviente. Así atestiguaban la irrevocable elección por parte de Dios, que siendo
rico, quiso escoger el ser de los excluidos en este mundo, junto con su Madre María.
Eso quiere significar el Belén o el nacimiento
que montamos en nuestras casas. Un portal, una cueva , un pesebre donde acuna a su hijo María. Rodeado de las gentes del pueblo que
están en sus faenas domésticas o del campo.
Son los pastores y los cercanos del
lugar quienes lo reciben, ayudan, le arropan, llevan sus presentes. Los de los
castillos,y palacios, los poderosos: políticos, religiosos, económicos, lo buscan sólo
para matarlo.
El Hno. Carlos y Francisco de Asís,
unían el nacimiento al misterio de la
encarnación de Dios, que se hizo uno de nosotros, en Jesús de Nazaret; que nos
mostró el camino para ser felices en un
mundo fraterno.
Para ellos cada Navidad era una gran
fiesta de amor, del amor de Dios que se hace pequeño, niño indefenso, para que
se nos quitara el miedo y lo descubriéramos como Padre que nos quiere. No
estamos solos. .
