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Celebrar a Jesús resucitado desde lo que está viviendo hoy nuestro mundo

Un esquema de reflexión a próposito de la liturgia de la Semana Santa, preparado por Federico Carrasquilla (Colombia)                  


 
REFLEXIONES PARA VIVIR Y CELEBRAR 
EN ORACIÓN Y CONTEMPLACIÓN 
LA SEMANA SANTA 2.020 
 
TEMA:
CELEBRAR A JESÚS RESUCITADO (LA PASCUA) DESDE LO QUE ESTÁ VIVIENDO HOY NUESTRO MUNDO.
 
Lectura de fe lo que estamos viviendo hoy 
en el mundo.


 
ORIENTACIONES PREVIAS
  
1.- Son orientaciones que ofrecemos para celebrar y vivir este año la Semana Santa individualmente o en pequeños grupos.

2.- Les proponemos que celebremos a JESÚS RESUCITADO (la PASCUA), que es el centro y fundamento de nuestra fe cristiana: “Si Cristo no resucitó vana es nuestra fe”, desde la que estamos viviendo en nuestro país y en nuestro mundo porque precisamente, Jesús Resucitado se nos revela hoy en lo que está pasando en nuestros vidas y en el mundo. Una de las originalidades del Dios que nos reveló Jesús es que su Persona solo la encontrábamos en los otros, en los acontecimientos, en la naturaleza, es decir: en la vida humana en su totalidad. Lo que exige tener presente dos consecuencias fundamentales: la primera el que todas las prácticas religiosas cristianas solo tiene valor si están unidas a la vida y la segunda es el que para que esta verdad no sea pura palabrería es absolutamente necesario conocer a Jesús (en la oración y el Evangelio), reconocer Jesús (lectura de la vida) y celebrar a Jesús (Eucaristía): ”El Verbo se hizo carne y se vino a vivir entre nosotros” y “Yo estaré con uds. hasta el final del mundo”

3.- Por eso necesitamos “hacer una lectura de fe de la vida, de la realidad” y esto exige que tengamos bien presente en qué consiste “hacer una lectura de la realidad”, qué es “hacerla desde la fe” y cómo hacerla, con qué metodología la vamos a hacer. Ampliemos esto.

4.- “Hacer lectura de la realidad es acercarse a la realidad no para juzgarla sino para aprender de ella, para descubrir y elaborar el mensaje que encierra” (E.Morin). Hay pues dos maneras de acercarnos a la realidad: una “para juzgarla, medirla con normas”; la otra, es para aprender de ella, para descubrir el mensaje que encierra. Es lo que distingue la lectura de la realidad de la manipulación de la realidad o el aprovechar la realidad para hacer proselitismo o hacer pasar una ideología. Precisamente lo que más me ha impresionado de lo que he podido leer sobre todo lo del Covid 19 es que el 80% de los comentarios buscan “ver que aprendemos de lo que nos está pasando” y muy pocos se aprovechan de la situación para atacar, culpabilizar o hacer pasar una ideología.

5.- Esa lectura de la realidad la vamos a hacer desde la Fe. Por eso es fundamental que recuperemos lo original de la fe cristiana, radicalmente distinta de la fe religiosa, tal como lo enseñó el Concilio y que constituye el eje central de todo el magisterios de Benedicto XVI: ”La fe cristiana no consiste en aceptar una doctrinas o en tener unas prácticas religiosas sino en el encuentro con la Persona de Jesús“ (primer parágrafo de su primera encíclica Deus Caritas est) y que repite en casi todos los documentos y alocuciones de su magisterio papal. 
 
6.- Hacer una lectura de fe de la realidad que estamos viviendo es ver primero, lo que esta realidad nos enseña, los valores y antivalores que han surgido desde la aparición del COVID e iluminarlos desde nuestra fe en la Resurrección de Jesús. Es decir explicitar el sentido que a esta realidad le ofrece la Presencia viva de Jesús y su manera de mirar a Dios, a la persona y a la sociedad.
 
7.- La manera de hacer esta lectura de fe, es decir, la metodología que vamos a utilizar es bien sencilla: mirar la realidad con los criterios que tenemos para leer cualquier realidad (ver), iluminarlos con los criterios de Jesús (los que nos ofrece su Persona en cada uno de los días de la Semana Santa, (iluminar, juzgar) y elaborar desde esa lectura las orientaciones con las que vamos concretizar nuestra misión de trabajar por el Reino de Dios (actuar).
 
8.- A partir de todo esto, podemos resumir lo anterior diciendo que lo que va a orientar toda nuestra reflexión es el texto de los Hebreos: “Fijos los ojos en Jesús en quien comienza y termina nuestra fe” (Heb.12,2) y por tanto centrar toda atención durante toda la semana en Jesús resucitado, que nos ofrece su presencia y un sentido a lo que estamos viviendo y que de inmediato nos cura del pánico y del miedo y nos mantiene viva la esperanza en el mundo nuevo (el reino de Dios lo llama Jesús) que tenemos que construir en adelante a partir de este acontecimiento tan mortal y destructor.
  
TEXTO PARA REFLEXIONAR
  
La celebración de la Pascua solo tiene sentido en la medida en que la unamos a nuestra vida. Es decir en la medida en que tomemos consciencia de que todo lo de Jesús tiene que ver con lo que hoy estamos viviendo y por eso toda nuestra vida la tenemos que leer desde la vida de Jesús. Este es el sentido que le queremos dar a la celebración, en este año, de la Pascua: hacer de lo que vivió Jesús en su última semana, una luz para vivir y comprender nuestra vida de hoy. Por eso cada día vamos a contemplar la vida de Jesús y buscar cómo eso que vivió Jesús, ilumina lo que estamos viviendo. Solo de esta manera la Pascua no será un rito puramente religioso, sino la celebración de “la Memoria de la Pasión de Jesús”, es decir, la actualización para el hoy nuestro de lo que vivió Jesús hace dLa celebración de la Pascua solo tiene sentido en la medida en que la unamos a nuestra vida. Es decir en la medida en que tomemos consciencia de que todo lo de Jesús tiene que ver con lo que hoy estamos viviendo y por eso toda nuestra vida la tenemos que leer desde la vida de Jesús. Este es el sentido que le queremos dara la celebración, en este año, de la Pascua: hacer de lo que vivió Jesús en su última semana, una luz para vivir y comprender nuestra vida de hoy. Por eso cada día vamos a contemplar la vida de Jesús y buscar cómo eso que vivió Jesús, ilumina lo que estamos viviendo. Solo de esta manera la Pascua no será un rito puramente religioso, sino la celebración de “la Memoria de la Pasión de Jesús”, es decir la actualización para el hoy nuestro de lo que vivió Jesús hace dos mil años.
PAPA FRANCISCO
Acceso al documento completo:

Carta a las fraternidades en tiempo de Covid-19

Carta del Equipo Internacional de la Fraternidad laica
                                                                                                                                        
CARTA A LAS FRATERNIDADES EN TIEMPO DE COVID-19
25 DE MARZO DE 2.020
FIESTA DE LA ANUNCIACIÓN
 
Amados miembros de la fraternidad.
 
Como equipo internacional, nos gustaría compartir algunas ideas con usted.
 
Juntos, vivimos nuestra realidad actual con sus serios desafíos y abrimos los ojos a las gracias de nuestro Dios fiel.
 
I. Compartimos una humanidad común. 
Todos estamos tratando de aceptar los efectos del Covid-19 (Coronavirus). Tratamos de cuidar nuestra salud y la de los demás. Tenemos miedo y ansiedad porque nunca sabemos dónde, ni cuándo, a quién nos puede llegar. Somos conscientes de la inseguridad debido al gran impacto en la economía y sus consecuencias.
Nos sentimos tristes cuando escuchamos sobre el sufrimiento de aquellos que tienen que soportar la enfermedad solos, ser enterrados sin una despedida apropiada, perder su trabajo, sufrir al nivel de la salud mental. También lamentamos la pérdida de amigos y extrañamos nuestras rutinas habituales, el contacto con amigos, seres queridos y todos los que servimos.
Tenemos hambre de la Eucaristía y de la comunión. 
Estamos humillados.
 
II. Compartimos una espiritualidad común
 
Hemos sido dotados de fe, esperanza y caridad. Conocimos a Jesús dentro de los límites de Nazaret. Recibimos algunos consejos sobre cómo navegar (puntos de referencia para caminar) en el desierto.
Tuvimos una buena fuerza de estiramiento para que nuestros corazones pudieran expandirse, llegar a la periferia, convertirse en hermanos y hermanas universales.
Buscamos "caminar juntos en la esperanza: renunciando, denunciando y anunciando”.
Hemos aprendido la oración del abandono.
Estamos agradecidos.
 
III. Somos los profetas de un futuro que no es nuestro. (1)
 
Que este momento difícil sea una oportunidad para profundizar en las aguas frescas de nuestra fe y espiritualidad. Que no estemos demasiado abrumados por lo que está sucediendo y abracemos el presente con esperanza. Como el hermano Carlos le escribió a uno de sus hermanos trapenses:
“Tienes que atravesar el desierto y quedarte allí para recibir la gracia de Dios, aquí es donde te vacías, alejas todo lo que no es de Dios y vacías por completo a esta pequeña casa de nuestra alma para dar espacio solo a Dios. Necesitamos este silencio, esta ausencia de toda criatura, para que Dios pueda construir su ermita dentro de nosotros”. (2).
 
Que podamos profundizar con el hermano Carlos para buscar con amor y determinación total. 
  • No es para mantener los modelos y estilos de vida anteriores. 
  • No es para proteger el status quo.
  • No es hacer hincapié en la comodidad superficial
Pero déjate sorprender por Dios y 
  • Descubre como Dios está con nosotros. 
  • Descubre cómo amar a Jesús, imitarlo y con Él, llegar a los demás. 
  • Abandonarnos con total confianza en el Padre.
Padre mío,
me abandono a Ti,
haz de mi lo que quieras.
Lo que hagas de mí,
te lo agradezco.
Estoy dispuesto a todo.
con tal que Tu voluntad, se haga en mí
y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi vida, en Tus manos.
Te la doy, Dios mío,
con todo el amor,
de mi corazón
porque te amo,
y porque para mí
amarte es darme,
entregarme en Tus manos
sin medida,
con infinita confianza,
porque Tu eres mi Padre. 
 ______________________________________________
(1) Citado por San Oscar Romero.
(2) Citado en BONNIE THURSTON, Oculto en Dios. Descubriendo la visión del desierto de Charles de Foucauld, Notre Dame (2016), 68.