Líderes políticos y religiosos, no más silencio.

MANIFIESTO
DE LA FRATERNIDAD SECULAR CARLOS DE FOUCAULD
DEL ESTADO ESPAÑOL

A TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES
QUE SUFREN EN SUS ENTRAÑAS EL DOLOR DE LOS INMIGRANTES
QUE LLEGAN A SUS “FRONTERAS”
HUYENDO DEL HAMBRE, DE LAS GUERRAS Y DE LA INJUSTICIA.



           El fenómeno de la inmigración en estos días está tomando una dimensión aún más dramática si cabe que el resto del año.
          Es paradójico que el buen tiempo, el mar en calma y la hermosa luna de agosto, sirvan para hacer más patente la tormenta a la que está abocado el planeta, donde el hambre y el dolor obligan a muchos a ponerse en marcha hacia un lugar donde “alguien” les promete algo de pan y dignidad para luego estrellar sus esperanzas en el muro de la indiferencia, cuando no, en el desprecio, la cárcel y por último el retorno al infierno de donde lograron salir.
           Esta dramática situación viene a provocarnos y  sacudir nuestras conciencias de personas y cristianos y sin tener respuestas cerradas sí que nos hace brotar de lo más profundo un 
                                                  “ ¿POR QUÉ?       EN MAYUSCULAS”
       No entendemos cómo este mar Mediterráneo, intercambiador de culturas y civilizaciones, se puede convertir en este momento histórico, en una barrera infranqueable.
      Unimos nuestra preocupación a la de todos aquellos hermanos y compañeros que viven situaciones parecidas o iguales en tantos lugares de la tierra. Nos viene a la memoria Lampedusa, México, Melilla, Ceuta, Costas de Andalucía, Canarias… lugares de sufrimiento donde la dignidad humana se desfigura.
Se nos hace presente y  asumimos plenamente la expresión de nuestro papa Francisco en Lampedusa:                                                                 
   ¡Vergüenza, vergüenza, vergüenza!


        Pedimos al gobierno de nuestro país y a los gobiernos europeos, unas políticas acordes a la dignidad de las personas, que fomenten el desarrollo socio-económico de estos países, de cuya situación actual, tanto nosotros como Europa, somos cómplices históricos.
        Echamos de menos medidas más favorecedoras de acogida, que sean promovidas por los líderes de las diferentes religiones que profesan todas estas personas.
                                                          
                                                           COORDINADORA NACIONAL.       REQUIJADA, 14 DE AGOSTO DE 2014